GRACIAS A TODOS Y FELIZ VERANO

Parece mentira pero ya ha pasado.

TEMPUS FUGIT. Veo claramente el primer día de clase y las caras de los alumnos que intentan hacer tu radiografía mientras explicas los objetivos del curso y pum... de repente ya estamos a las puertas del verano. Verano, para la gran mayoría, bien merecido.



Simplemente quería aprovechar nuestro blog para despedirme de todos vosotros, ya que esta última semana no he podido hacerlo como quería con todos los grupos puesto que la Dirección propuso evaluaciones en el último momento.



Deciros que he disfrutado mucho hablando de nuestra lengua en términos literarios para intentar despertar en vuestras mentes algo parecido a la ilusión hacia la lectura, la literatura y sobre todo, defender el principio tan esencial de la creatividad porque siempre he creído que todos somos creativos y si no lo descubrimos por sí solos, es necesario que alguien nos dé la oportunidad. No sé si lo habré conseguido, pero lo he hecho desde la más profunda pasión por mi trabajo y por el enorme cariño que me habéis entregado.



Ha sido un placer.



Un abrazo muy fuerte a todos y cada uno de vosotros de todo corazón.



Rosa



ACLARACIÓN

LAS REFERENCIAS AL SIGLO XVIII y XIX APARECEN EN EL BLOG PARA LOS ALUMNOS DE 1º C de BACHILLERATO.

ROMANTICISMO

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S.XVIII

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miércoles, 17 de noviembre de 2010

DE LA NOVELA CABALLERESCA A LOS LIBROS DE CABALLERÍAS

Los libros de caballerías, a pesar de su extraordinaria abundancia, que excede con mucho a todas las demás novelas juntas de la Edad Media y del siglo XVI, no son producto espontáneo de nuestro arte nacional. Muchos de ellos son traducciones o imitaciones muy directas; si bien es cierto que en el Amadís, en el Tirant, en los dos Palmerines, el género se nacionalizó mucho, hasta el punto de parecerle nuevo a las mismas gentes que nos lo trajeron y de imponerse a la moda cortesana en toda Europa durante una centuria. En estos orígenes bretones encontramos a la novela puramente caballeresca: No hay para qué entrar en inútiles disquisiciones sobre el origen de la literatura caballeresca, hay que decir que no procede de Oriente ni del mundo clásico, por más que puedan señalarse elementos comunes y hasta creaciones similares. Nació de las entrañas de la Edad Media, y no fue más que una prolongación o degeneración de la poesía épica, que tuvo su foco principal en la Francia del Norte, y de ella irradió no sólo al Centro y al Mediodía de Europa, sino a sus confines septentrionales: a Alemania, a
Inglaterra y a Escandinavia, lo mismo que a España y a Italia. Pero esta poesía, aunque francesa por la lengua, desde el punto de vista temático ( por el origen de las historias)era germánica unas veces y otras céltica , y más que la poesía particular de una nación cuya unidad no estaba hecha, fue la poesía general del Occidente cristiano durante los siglos XII y XIII. Independientemente a esa poesía, en las cortes francesas, florecieron otras épicas que recibieron su influjo; se despertó el genio poético de algunas razas que parecían próximas a desaparecer de la historia; germinaron en un ideal común de vida guerrera que brilló en medio de las tinieblas de la Edad Media.
Esta gran poesía narrativa tuvo por primer instrumento la forma métrica, asonantada al principio y rimada en consonancia después; pero en los tiempos de su decadencia desde la segunda mitad del siglo XIII, y mucho más en el XIV y en el XV, el instinto creador había huído de los juglares, la amplificación verbosa y la mala retórica habían suplantado a la poesía, las narraciones no se componían ya para ser cantadas sino para ser leídas, el público había crecido abundosamente, y a la vez la aristocracia buscaba los refinamientos de la lírica trovadoresca, y desdeñaba las gestas nacionales;en ese momento la temática caballeresca se iba a convertir en el eje de la prosa, la burguesía se iba a apoderar de un género naciente, y entonces nacerían los libros de caballerías propiamente dichos. Mezclando la literatura de origen caballeresco carolingio-bretón con toda la prosa de la época entre las que destacamos la novela de tema oriental o la bizantina.

Así pues, podríamos decir que el género caballeresco se inauguró en el siglo XII con el llamado ciclo bretón de El rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda. El siglo siguiente lo tiñó de valores cristianos, y lo mezcló con el amor cortés provenzal tan de moda en esos tiempos dotándole de características cortesanas. En el llamado ciclo artúrico encontramos las obras de Chrétien de Troyes, así como las de Marie de France y el muy conocido libro de Tristán e Isolda.
De éxito en toda Europa, estos libros de origen caballeresco que pasaron a mezclarse con motivos posteriores y a ser llamados de caballerías fueron imitados por muchos, y esto dio lugar, a partir del siglo XV, a las más conocidas novelas de caballería , entre las que destacan el Amadís de Gaula, el Jehan de Saintré y el Tirant lo Blanc.

Los libros caballerescos propiamente suelen remitir a caballeros reales, un mundo que se basa en la realidad, mientras que los libros de caballerías inventan a gigantes, ungüentos y un sinfín de inverosimilitudes.
En estos libros se celebran las hazañas de los caballeros andantes: Amadís, Palmerín, el rey Arturo y los caballeros de la tabla redonda, los doce pares de Carlomagno, Romancero. Como contrapunto a la fiereza y violencia guerrera, está el masoquismo amoroso inspirado en el amor cortés.
En España, los libros de caballerías se presentan como crónicas verdaderas, pero su ficción no tiene ninguna conexión con la verdad histórica. Esta es una de las principales objeciones de los críticos: que son libros ficticios que se presentan como historia verdadera y real. Los caballeros andantes españoles, como Amadís, son nuevos héroes con dinastías inventadas. Gozan de un inmensa popularidad en España en grandes ciclos o familias (Amadíses, Palmerines, Clarianes, Febos, etc.).
Sus características esenciales son:
• Se trata de ficciones de primer grado: importan más los hechos que los personajes, que suelen ser arquetípicos y planos y son traídos y llevados por la acción, sin que ésta los cambie o los transforme y sin que importe demasiado la psicología de los personajes.
• Estructura abierta: inacabables aventuras, infinitas continuaciones posibles; la necesidad de hipérbole o exageración, la amplificación (cada generación tiene que superar las hazañas, hechos de armas o fama de su padre). Los héroes no mueren, siempre existe un camino abierto para nueva salida. Total falta de verosimilitud geográfica, lógica. Libros larguísimos, de aventuras entrelazadas.
• Búsqueda de honra, valor, aventura a través de diferentes pruebas: es una estructura episódica donde el héroe pasa por distintas pruebas (como, por ejemplo, el paso del "Arco de los fieles amadores" en el Amadís) para merecer a su dama, desencantar a un palacio, o conseguir alguna honra reservada para el mejor caballero de su tiempo. Casi siempre la motivación principal del caballero es la fama y el amor.
• Idealización del amor del caballero por su dama: amor cortesano, servicio de la dama, idolatría masoquista; relaciones sexuales fuera del matrimonio con hijos ilegítimos, pero siempre terminan por casarse.
• Violencia glorificada: valor personal ganado por hechos de armas; combate individual para conseguir la fama; el valor superior implica moralidad superior, excepto jayanes (soberbios); torneos, ordalías, duelos, batallas con monstruos y gigantes. Como contrapunto, masoquismo amoroso.
• Nacimiento extraordinario del héroe: hijo ilegítimo de padres nobles desconocidos, muchas veces reyes; tiene que hacerse héroe, ganar fama y merecer su nombre; muchas veces tiene espada mágica u otros poderes sobrehumanos, y goza de la ayuda de algún mago o hechicero amigo.
• Ideal cristiano de una Guerra Sagrada contra los turcos: Cruzada para defender Constantinopla (perdida de verdad en 1453). Evocación nostálgica de la Reconquista (terminada en 1492).
• Geografía totalmente fantástica: viajes a nuevas tierras; monstruos como el Endriago, gigantes, pueblos paganos con ritos extraños; barcos encantados que pueden navegar distancias enormes en una hora; palacios mágicos, lagos encantados, selvas misteriosas.
• Tiempos históricos remotos, míticos, sin referencias a circunstancias históricas sociales contemporáneas.
• Tópico de la falsa traducción: los libros se presentan como traducidos de originales escritos en griego, alemán, inglés, toscano, árabe u otras lenguas, o como "manuscritos encontrados" después de largo tiempo ocultos o enterrados

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